Su viaje estuvo marcado por largos días y noches dedicados a crear contenidos y cultivar una comunidad sólida en torno a su plataforma. Sin dejarse intimidar por los retos, compaginaron su compromiso con CaboVerdePlaza con las exigencias de sus estudios universitarios. Sin embargo, la fase triunfal resultó efímera, ya que los fundadores emprendieron caminos separados tras finalizar sus estudios. Los menguantes ingresos de la plataforma, junto con las crecientes demandas de su tiempo y energía, la hicieron insostenible como mero hobby. En consecuencia, en 2009, CaboVerdePlaza cesó sus actividades, con los fundadores esperanzados en un futuro retorno.